Aunque el Hospital Metropolitano fue creado recién en mayo de 2020, en el marco de reforzar la crisis sanitaria que afectó a nuestro país, lo cierto es que la historia del recinto que nos alberga es de mucho más larga data y se remonta al siglo XIX, cuando nuestro país se debatía entre la Guerra del Pacífico y la Guerra Civil. Todo este legado lo recoge el museólogo Juan Antonio Santis en el siguiente relato.
UNA LARGA HISTORIA
“Desde los inicios de la República, pero más marcadamente aún desde fines del siglo XIX, Chile y su Ejército se han visto enfrentados a importantes episodios que demandaban cuidado sanitario, como lo fueron la Guerra del Pacífico entre 1879 y 1884 y, más tarde, la Guerra Civil de 1891. Esto, sumado a las constantes vicisitudes que el país debió enfrentar provenientes de la naturaleza, como han sido los terremotos y otras catástrofes, donde el Departamento de Sanidad del Ejército de la época debió implementar hospitales de campaña, así como la fabricación de ambulancias y equipos, en las maestranzas asignadas.
Con anterioridad, el 10 de junio de 1889, por medio del Decreto N° 1112 se había creado la Dirección de Servicio Sanitario del Ejército. Cabe destacar que desde sus inicios se contempla la visión y las directrices para la eventual creación de un hospital militar.
Desde 1912 en Chile, el personal médico del Ejército pasó a ser reconocido como “oficiales de sanidad”.
En enero de 1929 se lleva a cabo en Valparaíso el Primer Congreso de Medicina y Cirugía Naval y del Ejército, en donde se prioriza como absoluta necesidad la creación de hospitales respectivos, dando inicio así a las gestiones con el Congreso Nacional para este objetivo, lo que llega a concretarse hacia el 13 de agosto de 1932 bajo el Decreto de la Subsecretaría de Guerra N° 874, siendo finalmente inaugurado en el recinto del ex fundo “Lo Bravo”, el Hospital Militar, que posteriormente llevaría el nombre de uno de sus principales gestores, el general Luis Felipe Brieba Arán, formalmente desde el año 1945.
El general Brieba, antes de finalizar el primer año de funcionamiento, logra implementar un pabellón de operaciones, la sala quirúrgica “Torres Boonen” y la de medicina interna “Cornelio Guzmán”, con las cuales el Hospital Militar crecía exponencialmente para la época.
Ya a inicio de 1940, el Departamento de Sanidad pasa a ser dependiente de la Dirección de Servicios del Ejército y se encuentra constituido por el recientemente fundado Hospital Militar, el Instituto de Biología y Farmacia y el Departamento Odontológico, siendo para entonces ministro de Salud el doctor Salvador Allende.
Bajo la dirección del coronel Víctor Labbé, asumido en 1940, se logran expropiar terrenos contiguos, lo que se transformaría en la primera ampliación del hospital, en 1942.
Ese mismo año, la entonces mortal tuberculosis asolaba a la población y es el 30 de abril de ese año en que se inaugura la denominada Casa de Salud de Guayacán, que incorporaba un laboratorio radiológico de última generación. Para 1946, se da inicio a la construcción del Sanatorio de San José de Maipo, dependiente de la Comisión de Medicina Preventiva del Ejército, así manteniendo a la población infectada lejos de la ciudad propiamente tal.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, el hospital comienza a recibir diversos aportes tecnológicos desde Estados Unidos, siendo uno de los más relevantes la implementación, entre 1949 y 1950, del Laboratorio Fenweal, lo que permitió la elaboración propia de los compuestos inyectables.
En 1954 se funda el Servicio de Neurocirugía y hacia 1958 se amplían y mejoran nuevamente las dependencias.
Durante la segunda mitad de los sesenta se encomendó al doctor Patricio Silva, quien ejercía la función de residente jefe, organizar un servicio que estuviera a disposición de los pacientes las 24 horas del día, ya que hasta ese momento la labor del hospital se circunscribía a un muy restringido horario, por lo que en simultáneo se creó un pensionado en paralelo a la calle Holanda.
Este verdadero plan de modernización fue encabezado por el general Armando Conlledo, Director de Servicios del Ejército, quien administró los recursos procedentes del Estado y de esta rama castrense.
La primera parte de la ampliación vio la luz en agosto de 1962, mediante la construcción del ala sur del edificio (en paralelo a la calle Holanda), el que contaba con 7 pisos y 80 camas.
En 1969, un incendio destruyó el segundo piso de la casona original, perdiéndose una cantidad importante de documentación relativa a la vida del hospital, pero su primer piso siguió albergando a los policlínicos y las dependencias de medicina interna y farmacia hasta 1975.
A principios de los ’70 se continuó con el plan de modernización y ampliación. En este sentido, le correspondió al entonces ministro de Obras Públicas, Pascual Barraza, gestionar el nuevo equipamiento con el cual se dotaría al hospital, que así estuvo casi listo en 1973, momento en que se suspendió un crédito ofrecido al país por Alemania Oriental, el que más tarde fue asumido por la Alemania Federal, a la cual se sumaron los aportes que hizo el mismo Ejército, concluyendo los trabajos en 1976.
Hacia fines de esa década, se inaugura el Laboratorio de Hemodinamia (1978), lo cual permitió que se hiciera el primer procedimiento de cateterismo cardíaco. Luego, en 1987, se haría la primera angioplastia coronaria transluminal percutánea con balón. Para esta época, ya se había creado el Servicio de Angiografía Periférica, junto a los avances en hemodinamia, el ’78 marcó otro hito en la historia del hospital, ya que en el mes de mayo la doctora Pilar Gazmuri logró detectar el primer caso de cáncer de mama a través de medios no invasivos ni palpables.
Hacia los años ’80, el hospital se volcó hacia el crecimiento y la innovación, dentro de cuyas actividades destacaba la realización de trasplantes renales.
El año 1983 los otorrinolaringólogos Marcos Goycolea y Gumaro Martínez realizaron el primer implante coclear tipo Alfa, no sólo de Chile, sino que de todo el subcontinente, a un paciente que había perdido la audición producto de una meningitis.
En 1996, el hospital abrió sus puertas para ofrecer sus servicios a usuarios particulares o que pertenecieran a Isapre o Fonasa o que tuvieran convenios directos con variadas empresas.
En el Hospital Militar fallecieron, en marzo de 1974, el ex ministro José Tohá González, y, en diciembre de 2006, el general en retiro Augusto Pinochet Ugarte, quien ejerció el mando del país entre 1973 y 1990.
En su historia más reciente, en abril de 2009, el Hospital Militar deja sus dependencias y se traslada a un recinto de gran modernidad y calidad que se encuentra en la comuna de La Reina, dejando sus antiguas instalaciones de Avenida Holanda, en la comuna de Providencia, y entregándolas para su uso al Ministerio de Salud. El comodato se firmó entre el Gobierno y el Ejército en una ceremonia encabezada por la Presidenta Michelle Bachelet, siendo ministro de Salud el doctor Álvaro Erazo. Las autoridades militares entregaron las llaves del recinto a la autoridad ministerial, con lo que pasó oficialmente al sistema público.
La prensa señaló en su momento que “la senadora Soledad Alvear indicó que la autora de la idea de transformar el ex centro asistencial castrense en un nuevo hospital para Santiago fue la periodista Patricia Verdugo”, siendo una de las gestoras de la recuperación de las instalaciones para un nuevo hospital.
El mismo año 2009, apenas se marchó el Hospital Militar, ocupó el recinto de forma temporal el Hospital Metropolitano dependiente del Servicio de Salud Sur Oriente, que se convertiría luego en el actual Hospital Clínico Dra. Eloísa Díaz una vez que se trasladó a su nuevo edificio unos años después.
Durante este periodo, convivió por algunos meses con el Hospital Félix Bulnes, cuyo edificio había quedado seriamente dañado producto del terremoto de febrero de 2010 y debió trasladarse para continuar sus operaciones a Providencia, ocupando también las dependencias del viejo HosMil.
El Hospital Félix Bulnes se traslada finalmente a sus nuevas dependencias ubicadas en Cerro Navia en abril del 2020, coincidiendo con el advenimiento de la pandemia, lo que implicó hacer una rápida, pero eficiente implementación de un hospital de contingencia, recuperando su nombre como Hospital Metropolitano, pero esta vez dependiente del Servicio de Salud Metropolitano Occidente y funcionando como hospital de primera línea, exclusivo para pacientes con diagnóstico confirmado de COVID-19”.
Al relato de Juan Antonio Santis hay que sumar que, tras este difícil inicio, el Hospital Metropolitano de Santiago ha logrado consolidarse como un recinto de gran importancia para la red sanitaria chilena.
EL HOSMET HOY
El actual HosMet fue creado como respuesta a la emergencia sanitaria generada por la pandemi, reforzando la red asistencial pública, con la misión inicial de atender a pacientes adultos con diagnóstico positivo de COVID-19 que requirieran cuidados medios y críticos, además de exámenes y servicios vinculados a la alerta sanitaria.
No obstante, tras el fin de la emergencia sanitaria y habiendo pasado a depender del Servicio de Salud Metropolitano Oriente en 2022, el hospital ha ido expandiendo su cartera de servicios -siempre bajo sistema de derivación desde otros centros asistenciales- para incluir quimioterapia ambulatoria, peritoneo diálisis, entrega de nutrición enteral por Ley Ricarte Soto, y atención a pacientes con ACV, con un rol relevante en GES.
Este enfoque responde a las nuevas demandas sanitarias y a la necesidad de mantener capacidad hospitalaria ante futuras emergencias de salud.