Una mirada más allá de lo clínico...

Por años, hemos escuchado que los hospitales son lugares donde se cura. Muy pocas veces, sin embargo, se nos pide reflexionar en serio respecto a que también son lugares donde se acompaña, se escucha y se construyen vínculos. Esa es, precisamente, la invitación que plantea el proyecto “Esto También es Salud”, una iniciativa nacida desde el equipo de Comunicaciones del HosMet y que propone mirar la experiencia hospitalaria desde una perspectiva más humana, amplia e integral.

Este proyecto no busca hacer pedagogía unilateral ni imponer criterios comunicacionales desde un escritorio. Su espíritu, muy por el contrario, se construye desde lo vivido, desde la observación y, sobre todo, desde el respeto a la labor diaria de cada funcionaria y funcionario.

Porque si algo ha aprendido este equipo es que las comunicaciones en salud deben ser modernas, distintas… pero sobre todo con sentido. Y ese sentido sólo puede nacer del trabajo en conjunto.

La propuesta de “Esto También es Salud” no se agota en un video o en una pieza gráfica: es una declaración de principios.

Propone que una buena atención no se define únicamente por la calidad clínica, sino también por la manera en que se considera al paciente como un sujeto activo y al tutor o cuidador como parte esencial del proceso terapéutico. Y, por cierto, también por cómo los equipos de salud se tratan entre sí.

En tiempos donde las urgencias, la sobrecarga laboral y el estrés amenazan con erosionar la vocación, recuperar la mística se vuelve una necesidad.

La misma mística que muchos tuvieron cuando llegaron por primera vez al Hospital Metropolitano y que a veces parece desdibujarse entre cambios institucionales y la resaca post-pandemia. El proyecto no viene a nostalgizar el pasado, sino a empujar una visión de futuro: apostamos a un hospital que no sólo sea eficaz, sino también empático y cercano. Que no sólo cure, sino que también cuide.

El respaldo transversal que ha tenido este proyecto -incluyendo alianzas estratégicas con instituciones como la Universidad Finis Terrae– demuestra que hay un ecosistema dispuesto a innovar desde lo humano. A poner al centro lo que muchas veces se da por sentado: el vínculo. La conversación. La escucha.

Por eso, más que una campaña, esta es una invitación. A remar juntos hacia una cultura del buen trato, donde el reconocimiento entre colegas no sea un lujo, sino una práctica habitual. Donde el paciente no sea un número, sino una historia. Y donde cada acción, por pequeña que parezca, construya salud.

Porque sí, esto también es salud.